viernes, abril 25, 2008

Suena mi teléfono, el identificador decía que era de la oficina, lo silencie y no respondí. La luz indicaba que ya era tarde –efectivamente eran las 10am-. Me quede ahí un rato, me sentía feliz, me sentía un tanto agotada, canzada del cuerpo, pero despierta, descansada de la mente.

Mi sueño empezó aparecer en mi mente; observando el sol reflejado en el techo, la mirada perdida en la nada, puede recordar mi sueño perfectamente. Me sentía feliz.

Me levante directo a la cocina a prepararme un café –no tardarían en volver a marcarme y tenia que sonar despierta-. Me senté en la sala a seguir pensando, a seguir recordando mi sueño.

Me había encontrado con mi primo, nos abrazábamos y gustosos de vernos; nuestra apariencia era la de hace diez años, bueno el se veía como hace diez años –yo siento verme igual desde hace diez años-. Caminábamos rumbo a la casa, el camino era otro, la ciudad se veía muy distinta, pero sabia que era el rumbo de nuestra casa. El cielo era blanco, muy nublado, parecía que hacia mucho frio, los tonos eran muy contrastantes y con mucha luz. Durante nuestro camino platicábamos poco, pero no escuche palabras, solo sabia que platicábamos; nos encontrábamos con amigos y conocidos en nuestro trayecto a quienes cortésmente faneabamos para seguir nuestro camino; queríamos estar solos, deseábamos estar el y yo y nuestro rumbo. Me tomo de la mano, entrelazamos nuestros dedos, casi no platicábamos, solo nos mirábamos de ves en cuando y seguíamos; cada cual, sacamos nuestro celular y pusimos música en nuestros audífonos, la música que escuchaba era intensa, muy agradable, hacia latir mi corazón, era como darle sonido a mi sueño mudo. Ya casi llegamos, me dice – yo solo asentía-, tomamos otro camino a desviarnos un poco, a rodear y pasear juntos un poco mas. Había muchos arboles, construcciones grandes, jardines, calles empedradas. Caminábamos a un paso largo y rápido. Llegamos ¿ya quieres entrar? –niego con la cabeza-. Sonreímos y nos sentamos en unas banquitas ahí frente a la casa, el me abraza pasando su brazo por encima de mi espalda, lado a lado recargo mi cabeza en su hombro, nos quedamos así observando el paisaje frente a nosotros, lleno de arboles, las nubes , las hojas de un otoño cayendo de a poco, unas alcanzaban a volar haciendo figuras mientras caen, la música seguía mientras todo se desvanecía en lo blanco …


En eso despierto repentinamente por el timbre de mi teléfono…

Es curioso como la realidad se mezcla con la fantasía y puede crear historias y momentos tan agradables.

2 comentarios:

Tejuinera dijo...

Cuando estas dormido, estas despierto y cuando estas despierto estas muerto.


(asshhh, verso clicle, pero bue)

lolita dijo...

huu?