jueves, mayo 08, 2008

1

Esta mañana fui a la farmacia a comprar unas medicinas*, la tendera no tenia cambio así que le di estúpidamente diez pesos cambio que tenia y me devolvió 200 cerrados.

Tomo el primer camión de costumbre para ir a trabajar y me doy cuenta de que no tiene cambio en la cajita de monedas –chingueasu madre! Por eso la insistencia cuando me dicen traes cambio?-, le doy el billete de 200*, - no tengo cambio, a la bajada le doy su vuelto-.

Tomo asiento en la segunda fila y me dispongo a disfrutar de mi música, el paisaje y en dejar volar la mente; entre en un estado somnoliento causado por el medicamento que tomo*.

Transcurridos los 40 minutos del viaje, me doy cuenta que se me olvido pararme para bajarme y si no hago un movimiento rápido en este momento el camionero me dejara muy lejos para tomar el segundo camión que me llevara al trabajo.

Afortunadamente, fui veloz y audaz y me baje, justo en frente de la parada oficial. –JEJE- deje plasmada una leve sonrisa de orgullo en mi rostro.

Voltee a ver mi maleta por instinto para sacar cambio y me doy cuenta que no traía – un balde de agua helada imaginario cayo sobre al asimilar que el camión se alejaba rápidamente con lo único que contaba para gastar-

No había banco cerca*, ni como sacar. No había señal*, ni como llamarle a alguien.

¿Que hago? Piensa, piensa piensa rápido.

Tome taxi que me llevara al trabajo y pedí prestado al llegar.

Chales!, sentía la mirada fija de mar sobre mi que me hacia chiquita y me decía “Que te he dicho?”, -respondiendo como niña regañada y voz timida –sieeeempre trae dinero, sieeeempre paga con cambio-

….

*Por razones vergonzosas he cambiado un poco la versión original de la historia … pero se asemeja mucho a la realidad … la idea no cambia.

3 comentarios:

Ian Aleksándrovich dijo...

Yo tengo desarrollado un sistema que ha probado ser infalible cuando se trata de viajar en camión y dormir. Cuando en un camión no voy leyendo, voy durmiendo, para aprovechar el viaje y no nadamás ir en la lela.

El sistema consiste en inclinar ligeramente el mentón hacia el pecho sin perder la postura en el asiento (hemos comprobado que recargarse contra el vidrio llega a representar contrariedades por aquello de los baches y los topes). Denominémosle sistema de fluctuación libre. Acto seguido se cierran los ojos y dejamos el control al inconciente. Algo equivalente a piloto automático. El inconciente es maravilloso, pero hay que entrenarlo para que reconozca, mediante el vaivén del cuerpo, la distancia recorrida, de tal manera que habiendo establecido el punto de destino, nos hace despertar una cuadra antes de llegar.

Para los noobies recomendamos despertar de tanto en tanto, digamos cada diez minutos, y cerciorarse que no hayan llegado más allá de su destino.

Como he dicho antes, el sistema es infalible, y años de experiencia nos respaldan.

lolita dijo...

wuakala recargar la cabeza en la ventana y llenarse de la grasa de otras cabezas ...


Por lo regular me duermo y me despierto justo donde tengo que hacerlo.

Pero esta ves no consegui hacerlo bien y estaba mas consciente de mis pensamientos que cuando menos pense ya casi me pasaba.


saludos
ian

Tejuinera dijo...

Consejo #34573457

Duermete temprano.